Elmer Gates: el inventor que quiso convertir el pensamiento en ciencia

Elmer R. Gates (1859–1923) fue un inventor y psicólogo estadounidense poco conocido hoy, pero muy influyente en su tiempo. Nacido cerca de Dayton, Ohio, recibió gran parte de su educación con tutores privados y desde joven mostró un fuerte interés por la ciencia y la experimentación. A diferencia de muchos científicos de su época, Gates no siguió una carrera académica tradicional: trabajó de forma independiente y construyó su propio laboratorio, donde combinó inventos prácticos con investigaciones sobre la mente humana.

A finales del siglo XIX y principios del XX, Gates llegó a ser un personaje popular en la prensa estadounidense. Su laboratorio en Chevy Chase, Maryland, era considerado el mayor laboratorio privado del país en ese momento. Allí desarrolló decenas de inventos, muchos de ellos orientados a la industria y la vida cotidiana. Entre sus creaciones se encuentran un extintor de espuma, mejoras para la plancha eléctrica, sistemas para separar oro mediante magnetismo, procesos de fermentación aséptica y diversos dispositivos educativos y mecánicos. Se le atribuyen más de cuarenta patentes en campos muy diversos.

Sin embargo, Gates no se veía a sí mismo principalmente como inventor, sino como psicólogo. Su objetivo central era comprender cómo surge la creatividad y cómo el cerebro produce ideas nuevas. Para ello desarrolló una disciplina que llamó “psicurgia”, definida como el arte científico de usar la mente de manera más eficiente. Dentro de este enfoque, propuso el concepto de “psicotaxis”, un sistema de discriminaciones sensoriales organizadas que, según él, permitía construir representaciones mentales precisas del mundo.

Sus investigaciones combinaban introspección, experimentos fisiológicos y observación sistemática. Durante un periodo de dos años, por ejemplo, llevó registros detallados de sus propios estados mentales varias veces al día, tratando de identificar las condiciones físicas y ambientales que favorecían la creatividad. También realizó experimentos con animales para estudiar cómo la estimulación sensorial podía modificar la estructura cerebral.

La mezcla de ciencia, introspección y afirmaciones ambiciosas hizo que los medios de su época difundieran historias exageradas o distorsionadas sobre su trabajo. Algunas publicaciones afirmaban, por ejemplo, que podía generar sustancias químicas a partir de las emociones o aumentar la inteligencia mediante métodos casi milagrosos. Gates desmintió repetidamente esas versiones, pero las leyendas persistieron y contribuyeron a una imagen casi mística de su figura.

A pesar de su relativo olvido en la historia oficial de la psicología, su enfoque influyó en corrientes posteriores de pensamiento sobre la creatividad y el desarrollo personal. El famoso libro Think and Grow Rich de Napoleon Hill menciona a Gates como ejemplo de alguien que investigó sistemáticamente los procesos mentales de la invención.

Elmer Gates murió en Washington, D.C., en 1923, a los 63 años. Su vida representa una combinación singular de inventor práctico y pensador experimental. Aunque muchas de sus teorías no se integraron en la psicología académica, su intento de estudiar científicamente el proceso creativo lo convierte en una figura pionera en la intersección entre ciencia, mente e innovación.