Aprender a escuchar y reflexionar como parte del proceso de Creación

aprender a escuchar para crearSi bien nuestros oídos tienen una importancia fundamental, en realidad no sabemos escuchar bien. Gran parte del tiempo lo pasamos escuchando a profesores, conferenciantes, la televisión, además de la radio y otros aparatos electrónicos.

Reflexionar para ser capaces de crear

Todo esto nos acostumbra a tener una actitud pasiva hacia la información sonora y verbal que proviene de esas fuentes. Y si no hay intercambio realmente no hay comunicación.

Cuando mantenemos un intercambio verbal con quien está exponiendo, es cómo mantener un ritmo ideal con la lectura, sus pausas y retrocesos además de los avances. Para comprender mejor la información sonora y verbal es conveniente interrumpir al expositor para hacerle preguntas o también para discutir con él un punto determinado.

El intercambio verbal activo, es un notable medio para transmitir las ideas y agudizar la mente ejerciendo un control sobre la atención. En los intercambios verbales que tenemos cada día no faltan las oportunidades de hacerlos más ricos en conocimientos y activos en vez de aburridos con gran pasividad.

Escuchar para reflexionar

Escuchar resulta ser un extraño acontecimiento entre los seres humanos. No escuchas la información que el otro habla, cuando te preocupa tu apariencia o quieres impresionar a tu interlocutor. No estás escuchando cuando tratas de decidir qué vas a decirle al otro cuando termine de hablar, o si estás debatiendo lo que en verdad o está acorde con tu pensamiento.

Es correcto que pienses todo esto, pero luego de escuchar totalmente la información tal como te llega. Escuchar resulta ser un primitivo arte de amar en la cual te entregas a la información del otro, haciéndote accesible y vulnerable a esa información.

Cuando me escuchan (finalmente)

Cuando te encuentras psicológicamente afectado, y alguien te escucha sin emitir juicio alguno, sin querer tomar responsabilidad por tus actos, sin querer moldearte, realmente te sientes maravillosamente bien. En esas circunstancias se ralentiza la tensión, surgen a la superficie sentimiento de temor, de culpa, de desesperación además de los desórdenes que acompañaron a la experiencia.

Cuando te escuchan y oyen, percibes el mundo de otra forma, y te sientes con fuerzas para seguir adelante. Cuando te escuchan, los sentimientos que te atemorizaron, se vuelven soportables. Cuando alguien te escucha los sentimientos aterradores que no tenían solución, entonces la tienen. Te sientes agradecido cuando alguien te escucha en forma enfática, sensible y concentrada.

Entonces, escucha tú también, escucha a tu interlocutor, sin juzgar, poniendo tu atención en sus palabras. Sin juzgarlo, sin omitir opiniones sobre él o sus acciones.

Escribir para aprender a escuchar mejor

Si quieres saber escuchar y ser escuchado, tienes que escribir. Cuando realizas una operación tan simple como volcar en el papel tu pensamiento, algo ocurre. No reparamos en muchas tonterías cuando hablamos y al leerlas generalmente saltan a la vista.

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Cuando hablamos, muchas frases quedan inconclusas, sembrando dudas en vez de certezas en el interlocutor. También cuando escuchamos sin la debida atención, muchas palabras se pierden en el aire.

Tenemos que regirnos por un pensamiento reflexivo, escribir, reflexionar y hablar sobre los hechos de la vida cotidiana. Escribir es incentivar la planta del pensamiento reflexivo. Una herramienta fundamental si se desea aprender toda la vida.

Ten en cuenta también que cuando escuchas en la acción de comunicar, estas incorporando conocimientos que parten de tu interlocutor. Te estás cultivando también.

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